¿Alguna vez?

Alli estaba ella, tirada en la cama, luchando por no levantarse para coger algo con lo que autolesionarse. Lo peor es que ya había pensado en dónde no hacérselo. No podían ser las muñecas puesto que cualquiera podría ver las heridas, y en los hombros sería complicado hacerlo. El mejor lugar debían ser los muslos. Estarían tapados por los vaqueros y ella no llevaba minifalda.

Se moría de ganas de hacerlo, de levantarse y encontrar algo con lo que herirse, algo que ayudase a que sus lágrimas tuvieran sentido.

Mierda

Pues se me ha borrado el artículo que estaba escribiendo, supongo que es una señal del destino para que no lo publique. Hoy he trabajado de 9 a 5, he estado en una reunión desde las 10 hasta la 1, después he estado trabajando imprimiendo como una loca para que se firmasen unas cosas y que todo quedase bien (que al final he descubierto unos fallos)

He llegado a mi casa a las 5:30 pasadas con una sensación de cansancio y de derrota importante. Una parte de mi estaba en todas las tareas pendientes que tengo que hacer para el lunes. Me he puesto cómoda y me he dedicado a escuchar canciones de Glee y asi me he quedado croqueta hasta las 8, que me ha llamado por teléfono a la que por motivos de trabajo (mi jefe me lo ordenó) tuve que mentir. Odio mentir, odio que me obliguen a mentir. Me siento mal haciéndolo (aunque en ocasiones haya mentido) Esta semana me ha acordado del jefe de un amigo que le dijo «quiero dejar de mentir tanto» en referencia a que debido a su puesto de trabajo se veía obligado a mentir mucho.

Ahora mismo estoy en la cama tirada mientras escucho la radio, no pienso salir, mañana tengo que hacerle un favor a mi jefa y estar a las 10 en un sitio. En esta situación me surgen dos opciones, una pensar en todas las cosas que debería ser y todos esos defectos que tengo. La otra posibilidad es intentar no pensar, no quedarme enganchada en ese momento.

Por desgracio el locutor/dj de la radio por internet que escucho tiene una voz gangosa y de alcohólico que no puedo con ellay hace que desee coger un cuchillo y atravesarme los tímpanos.

Buenas noches

La cabra tira al monte

Cuando comencé este blog hace casi 5 años (bueno, en diciembre hará 5 años) nunca pensé que esto iba a durar tanto, ni que conocería a gente por aqui (a la que tengo mucho aprecio por cierto); jamás pensé que este blog sirviera para hacerme daño y nunca creí que me gustase tanto escribir en él. Pero, vamos por 5 años, me encanta la gente que he conocido por aqui, me han herido a través del blog y disfruto como una enana escribiendo.

En el blog ha habido subidas y bajadas (meses que casi no he escrito y meses que he escrito todos los días) rachas de verlo todo bien y muchas rachas negativas, pero siempre ha sido un reflejo de mi, de mi personalidad y de mi vida. Aunque haya ficción (que está dentro de «De mi cosecha») mi personalidad, las cosas que me pasan lo impregnan todo, quizás por eso me hace tanta gracia comprobar como los primeros artículos versaban sobre educación y como poco a poco esa faceta mía se ha ido diluyendo hasta convertirse en algo anecdótico. ¿Será que soy una ególatra que disfruta contando sus peripecias, sus aventuras y desventuras; sus sonrisas y sus lágrimas? ¿Tal vez sea que no soy tan intelectual como pretendo ser y es todo fachada? ¿O simplemente no debería buscar explicaciones y disfrutar de escribir?

Mi blog es parte de mi, se ha convertido en un diario que cuando me apetece releo y veo cómo he cambiado, como permanezco igual en ciertas cosas, recuerdo anécdotas vividas, sueños, esperanzas, equivocaciones y me lo paso bien. No me quedo anclada en el pasado, lo miro desde el presente, sabiendo que no puedo volver atrás y sin arrepentirme.

Respira

«Respira hondo» pienso mientras me pongo a ordenar mi mente.

La llegada al trabajo ha sido caótica, horrible, porque algo que no debia salir mal ha salido. Me agobia la cantidad de cosas que tengo que hacer estas semanas pero no me puedo permitir ese lujo. Tengo que respirar, y ponerme a hacer lo que tengo que hacer. Sin prisa pero sin pausa. Ahora estoy haciendo una mínima pausa, para poner en orden mis ideas, para respirar hondo y analizar qué tengo que hacer y cuál es la manera más rápida para hacerlo.

Ahora mismo me siento ligeramente derrotada porque me abruman las tareas pendientes, porque hay cosas que no sé cómo hacer, porque surgen problemas y hay una parte de mi que desea echarse a llorar y taparse con una manta. Preocuparme no me sirve de nada, ocuparme sí, asi que ahora mismo me pondré a trabajar, intentaré hacer las cosas lo mejor que pueda y lo que tenga que ser será.

Supongo que saldré bien de esta y si no, pues mi contrato se acaba el 30 de junio. Humanamente no creo poder hacer más de lo que estoy haciendo.

Un saludo.

Heridas

El otro día rascándome me he hecho una cacho de herida en la pierna. La herida tiene tomate y lo que me sorprende es que me la he hecho rascándome y aqui estoy deseando quitarme la costra.

Siempre he pensado que las personas que hacemos ese tipo de cosas tenemos un fondo masoquista que no podemos con él.