Historias de Tinder

Después de unos meses soltera me decidí a abrirme un perfil en Tinder. La verdad es que con amigas casadas y con niños (o en búsqueda activa de churumbel) y un trabajo a turnos, es complicado conocer a gente.

Creo que mi perfil de tinder refleja bastante bien quien soy. Salgo mona en las fotos pero no son una estafa (no llevo 500 filtros) y además hablo (me dan por el ojete las personas que sólo ponen fotos y no cuentan nada).

En estos meses he quedado con mucha gente, cosa que no reconozco, porque aunque no me he liado con casi nadie, los tíos se sienten intimidados si les cuentas que has conocido a bastantes. He quedado con tantos porque yo tengo pocos filtros. Es decir, como no estoy en «búsqueda activa de pareja» sino que lo he usado como manera de conocer personas y para salir cuando me aburría en casa no he sentido la necesidad de ser exigente. He quedado con gente con la que apenas había hablado, con gente que por foto parecía fea (a veces han sido peor y otras me he llevado agradables sorpresas) y en general he tenido «citas» estupendas y algunas que han durado lo que he tardado en terminarme la bebida.

Hace poco quedé para un café con un jovencito y hablando hablando le conté alguna de las anécdotas y me dijo que no sabía cómo seguía quedando con gente despúes de las cosas que me habían pasado. Me sorprende que él se traumatice más que yo, que he sido la protagonista de la historia. Supongo que es algo bueno que tengo, a pesar de los palos recibidos en la vida, sigo tomándome las cosas con deportividad.

Luego está el hecho de que tengo un montón de anécdotas y que me hacen reír un montón. Me gustaría ponerlas aquí, pero me da una pereza tremenda transcribirlas, además de que creo que pierden gracia sin la entonación adecuada. No descarto compartirlas con vosotros, al menos las más graciosas.

Móvil Down

La vida es que en un día súper divertido, en el último momento, tu móvil se caiga y se escoñe. La verdad es que es en otras circunstancias estaría rasgándome las vestiduras, pero supongo que estoy relativizando y que tampoco es que pueda hacer mucho un domingo por la tarde.

Veo pasar el domingo y dejo que la resaca se escape, no necesito esa compañía. Mi gato suspira a mi lado y yo no puedo evitar sonreír, porque la vida también es sonreír en los malos momentos.

A veces, lo mejor que te puede pasar es perder a gente que quieres pero que te hace mal. Quizás lo mejor del mundo es tener un gato. Tal vez crecer siempre duele.

Ni un paso atrás.

Mientras mi gato me observa pienso en todo el tiempo que llevo sin escribir.

¿Por qué ya no lo hago? ¿Es la falta de tiempo? ¿La falta de lectores? ¿la inexistencia de inspiración? ¿la vida que pasa?. Supongo que los motivos son múltiples. Probablemente es como todo, cuanto menos lo haces más te cuesta. Y sin embargo me aferro a este rincón del ciber espacio. Este rincón que siento mío. Este diario que me ha visto crecer y llorar y sufrir y amar.

No pienso renunciar a él, aunque no lo cuide lo suficiente. No pienso perder mi historia y quien he sido, quien soy.

Arcoiris

Lo bueno de llorar mucho es que llega un momento en que la pena se acaba y no se puede llorar más. Las lágrimas tienen un efecto curativo, desinfectan, se comen la mierda putrefacta que nos ha infectado el corazón y cuando al final uno está limpio y vacío de ponzoña, uno está preparado para ser feliz.

Desde la distancia se aprecia mejor esa travesía en el desierto que casi acaba con uno mismo y comienzan las preguntas ¿por qué?, ¿por qué se toleró lo intolerable?, ¿de verdad el amor tiene que tener un coste tan alto?, ¿de qué manera hubiera podido hacer las cosas mejor?…

Los días malos siempre van a existir pero también los buenos. Porque al final, la vida sigue, aunque nosotros no nos demos cuenta.

Día 1 después de A

Cada final es un nuevo comienzo. Me voy a tatuar esa frase (en varios sitios)

Mientras escucho música no deprimente mi mente repite frases positivas en bucle. La realidad es que pese a mi juventud ya he vivido muchos malos momentos y he salido victoriosa (y herida) de esos momentos.

No sé si me irá mejor o peor, lo que está claro es que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Y la verdad es que si te quedas con lo malo conocido, nunca tendrás la oportunidad de disfrutar de algo bueno.

24 de Diciembre

Mi hermana mayor nació un 24 de Diciembre (funfunfun) y le dio una noche muy buena a mis padres. En mi casa el día grande de la Navidad es el 24, era cuando en mi casa se hacía la sopa de marisco de casa de mi abuela, se comía o bien, una carne al horno, o unas almejas. Al final, además de turrón, había tarta. Para ponerle la guinda al pastel, esa noche venía papá noel. Siendo ya adulta, he pensado que el que se celebrase papá noel en mi casa era para que no le cogiera manía a mi hermana.

Este año nos toca trabajar y pasaremos su cumpleaños juntas, como siempre y como siento que debe ser. No sé cómo explicar esto. A día de hoy no soy capaz de imaginar un 24 Diciembre sin ella. Somos Epi y Blas.

Es curioso como son las relaciones humanas, mi hermana y yo somos absolutamente diferentes, no nos entendemos, nos cuesta comunicarnos y nuestra visión del mundo es opuesta, pero sería capaz de hacer cualquier cosa por ella.

Ella nunca lo leerá, pero la quiero más de lo que cree.

Disfraces

No me gusta disfrazarme, ni en carnaval ni en Halloween. Puede que sea mi absurdo sentido del ridículo, mi incapacidad para encontrar un disfraz o quizás que trabajando de cara al público llevo una careta todos los días.

La vida es un baile de máscaras y cada cual lleva la suya. En este mundo loco, saber si vas disfrazado de tigre o de cordero es una ventaja. Me considero una persona contradictoria. Un día creo ser más simple que el mecanismo de un botijo y al día siguiente me siento una caja puzle japonesa. A veces creo ser un gorrión con el alita rota que se ha caído del nido y necesita algodones y en ocasiones me siento fuerte como un escarabajo pelotero. Quizás es que cada día y dependiendo del reto soy una cosa u otra.

Lo que tengo claro de mi misma es que soy una superviviente ¿y tú? ¿qué eres?

Limpieza

Estoy haciendo limpieza, la que fue mi casa desde los 8 años va a dejar de ser mía. Vivimos mucho tiempo de alquiler y es el fin de una etapa. Se avecinan cambios y sobretodo toca deshacerse de trastos, papeles, juguetes, ropa y diversos objetos.

Hoy han caído tres bolsas de basura y una bolsa entera de ropa y voy a regalar un peluche que me encantaba. Lo que ha sido una mina de oro han sido mis diarios. Sí, he escrito muchos diarios, cartas, notas… (eso y las huchas son mi debilidad). En uno de ellos, con 9 años, hablaba de mi padre con muchas faltas de ortografía y un lenguaje impropio de mi edad.

Me pregunto si siempre he sido una vieja, incluso cuando era una niña, si siempre he pensado demasiado, si siempre he sido como soy. A lo mejor soy un baifo (cabra) muy obstinado.