Pues eso, que el viernes el diario Público me regaló esta película que me encantó. La vi el domingo con tranquilidad, sentadita cómoda en el sofá y dejé que me contaran una historia de violencia.

Una historia de violencia tan real que asusta, donde hasta los más buenos hacen cosas horribles, donde la única ambición es matar al otro para quedarse con lo suyo.

Es tan horrible que sea tan real, tan creíble... porque la cuestión es que aunque cierre los ojos a lo que pasa a mi alrededor algún día la realidad me abofeteará.

Porque mientras me rasgo las vestiduras con lo mal que va el mundo me siento confortablemente en un sofá sin hacer nada, absolutamente nada, ni por el que está cerca, ni por el que está lejos.

Adopto la postura cómoda, igual que la mayoría.

En resumen, excelente película.