Léeme los labiosLéeme los labios

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martes 14 julio 2015

Hell is a place on earth

Tengo muchísimos defectos pero una virtud: me río mucho. En serio, con todo lo negativa que soy me descojono aún en los malos momentos. Me reí cuando el pìñote, la hostia con el coche fue un momento de mierda pero también súper divertido. Hacía comentarios, bromeé con los sanitarios y traté de hacer algo más que llorar.

Esto de ser capaz de reír ha sido útil hoy, porque en mis primeros 20 minutos de trabajo me han abroncado dos personas diferentes por cosas que no fueron culpa mía. Me gusta poder tomarme las cosas con humor, hubo un momento en el que hoy hablando con una compañera me ha contado que se escuchan mis carcajadas por la emisora (uso walkie-talkie) y me siento orgullosa. Soy capaz de ser toda una profesional y además ser risueña y me encanta.

En otro momento, en otras circunstancias, en otro país yo habría sido reconocida, por desgracia mi empresa nos abandona, mi valía profesional no es tenida en cuenta y mi trabajo no es reconocido ni pagado como debería.

Esto (el mundo laboral actual) es el infierno ¿cómo cambiarlo?

miércoles 8 julio 2015

Meow del Coño

Los que me leen de vez en cuando saben dos cosas sobre mi:

1- Soy una loca de los gatos.

2- Soy una loca del coño.

En mi hogar hay dos gatos en propiedad, los dos de la calle, uno negro y gordo llamado Peque y una carey con cara de suricato que se llama Suri (lo sé, molamos mucho poniendo nombres) Además de los gatos permanentes tenemos normalmente siempre un tercero de acogida. En nuestro historial de gatos de acogida están Pepe, gato callejero atropellado rehabilitado y adoptado en Suiza; Lulú que vive ahora en Bilbao; Leo (uno de los gatos más glotones que he conocido) adoptado en Sevilla y Unno (ahora rebautizado como Simba) que también vive ahora en Suiza. La actual gata de acogida es Mina y es una locaza. Su historia es bastante triste, fue abandonada en el zoosanitario a la espera de ser sacrificada y creo que se ha quedado ligéramente tocada.

Mina es preciosa, tiene algo de siamesa y sus ojazos hipnotizan, se estresa mucho y maulla con facilidad. Pensamos que debería ser gata única porque por ahora no se lleva bien con mi Peque (y Peque suele ser lo más buenazo del mundo).

Toda esta historia viene porque creo que las personas nos parecemos mucho a los animalitos. Me explico, a todos nos han hecho dañito y todos tenemos cicatrices, el problema es cómo lidiamos con ese dolor. Cuando no trabajamos con el dolor nos convertimos en una gata loca del coño que nadie querrá adoptar porque tiene problemas para convivir en un hogar. Quizás en ocasiones esperamos que sea otra persona la que nos cure cuando somos nosotros los que debemos coger el betadine y limpiar el pus.

Creo que la mierda hay que echarla fuera, esto no es como las granos que hay que dejarlos en paz, hay que apretar y cuando ya no queda nada dentro la herida cicatriza bien.

No seais Mina y dejad que os quieran, aunque en el pasado os hayan hecho daño, aunque no tengáis claro cómo alguien os puede querer.