Léeme los labiosLéeme los labios

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sábado 11 agosto 2012

Nunca seré Mérida

Ayer vi Brave, la nueva de Pixar y me encantó. La verdad es que creo que casi todas las pelis de Pixar me encantan, aunque en mi corazoncito hay un hueco especial para Wall-E.

Pues la pequeña pelirroja protegonista de Brave es una chica que se llama Mérida (¿en inglés sería Meredith?) Mérida es una princesa aguerrida, valiente, fuerte, egoista, decidida y con una cabellera preciosa.

No nos engañemos, para ser feliz hay que ser egoísta, no hablo de un egoísmo malo, hablo de ese que prácticamente es instinto de supervivencia. Ese que hace que en cada momento miremos por nuestro bienestar, no con ánimo de hacer daño sino simplemente con deseo de estar lo mejor posible. Ser egoísta (en el buen sentido) es jodido de cojones (espero que se me perdone este lenguaje vulgar) porque hay que asumir que nuestras acciones van a provocar reacciones negativas. Lo "fácil" muchas veces es plegarse a lo que los demás quieren de nosotros, ya sea para que no se enfaden con nosotros o para no decepcionarles, pero se nos olvida una cosa fundamental: el amor no es algo que se logre mediante méritos. La gente nos quiere porque sí, sin un motivo. Podemos ser lo más bueno del mundo y que "no sirva de nada" y podemos ser unos hijos de puta integrales y que haya gente que daría su vida por nosotros. Lo que pasa es que desde pequeñitos nos manipulan con frases del tipo "si te portas mal te dejaré de querer" y eso es una mentira como una catedral

Para ser feliz hay que querer ser feliz, hay que desear vivir y disfrutar y estar dispuesto a arriesgarse ¿vosotros estáis dispuestos?

lunes 6 agosto 2012

Winds of Change

Si es que como diría Galadriel se avecinan cambios, lo puedo sentir en el agua, en la tierra y en el viento.

En el trabajo me están dando una serie de cursos para que sea más multitarea. La verdad es que me gusta pero me aterra porque se trata de algo que me parece complicado y probablemente porque soy una persona bastante exigente. No puedo evitar angustiarme al pensar en las cosas nuevas que me va a tocar. . El otro tema es que siento que mi trabajo es como un yogur con fecha de caducidad. Estoy bastante segura de que antes de seis meses estaré subrogada o en la puta calle y debería empezar a algo para cuando llegue ese momento.

Siento como si estuviera anestesiada en una burbuja. Sé qué va a pasar, sé que algo tengo que hacer, no tengo claro el qué y tampoco sé que habrá después, en el paro y con escasas expectativas.

Asi que nada, mientras tanto, respiro hondo tratando de averiguar qué me va a traer el viento.