Últimamente vuelven a entrar personitas buscando cosas de este gran poeta. ¿Será que en tiempos de crisis necesitamos esperanza?

Para los que no lo sepáis Antonio es un poeta que conocí (bueno mejor dicho tuve el placer de escuchar) cuando estaba estudiando en la carrera. Por causas del destino un día me encaminé sola a un recital de poesía y alli estaba con su pelo, sus gestos y su voz. Escucharle es uno de los mayores privilegios que he tenido. Diría sin temor a equivocarme que consigue otorgarle una musicalidad a sus palabras casi hipnótica.

He tenido la suerte de poder acudir a actos donde él participaba, aunque de eso hace mucho ya, por siempre me quedan los recuerdos y una antología poética que hizo el favor de decirme dónde podía comprarla.

Lo mejor de todo es que, a veces, cuando la fe, mi fe en mi, en España, en los hombres y en las mujeres y en la humanidad me abandona, siempre puedo recurrir a él. A sus poemas, que son una caricia que te anima y azuza a seguir trabajando por lo que crees y a la evocación de esa aula magna de filología, repleta, llena hasta los topes, que miraba embobada al poeta. Esa aula llena de una juventud deseosa de cambiar el mundo y comérselo a bocados.

"Escribo
para no pegarme un tiro en la boca.
Y hasta escribir
se ha vuelto a veces
un tiro en la boca.