Es la décima octava vez que escribo este artículo, siempre, en algún punto lo borro. No me siento capacitada, me atasco y me da pereza seguir, supongo que es difícil escarbar en la mierda, por eso me he puesto "Unpretty" de TLC

Quiero escribir esto porque creo que puede ayudar a mucha gente y porque además supongo que me puede ayudar a mi, al fin y al cabo es hablar de mi historia.

Yo nací ochomesina, era pequeñaja, mi abuela tenía miedo de cogerme de lo escuchimizada que estaba y eso siguió así hasta los 5 años, edad en la que me operaron de vegetaciones y amígdalas y la niña pequeña y sin un gramo de grasa empezó a engordar. Supongo que para mi padre no fue fácil ver como si niña se convertía en lo que él había sido, una niña rechoncha. Sí, mi padre fue gordo y tenía mucha mierda que dar a base de complejos y traumas no superados. Recuerdo a mi padre diciéndole a mi madre que yo estaba gorda y ella respondiendo que esperase, que cuando diese el estirón perdería peso. Inolvidable es la candela que mi progenitor me daba para que practicase un deporte, terminé aborreciéndolos todos, porque todo era por obligación. Lo más difícil de pasar por alto fue cuando mi papi me dijo que si estaba gorda nadie me querría.

¿En qué derivó eso? Pues en mi en comer a escondidas, a comer cosas que no debía y a sentirme culpable después. Quiero que se entienda una cosa, mi padre intentaba a su manera ayudar, él no quería que yo pasase por lo que él había pasado, pero en vez de ayudar hizo más mal.

Durante mucho tiempo me negué a hacerme fotos, no me miraba en los espejos y procuraba que nadie me mirase. Eso se prolongó en el tiempo, es decir, fui una adolescente acomplejada, una joven acomplejada y soy una mujer acomplejada (aunque he mejorado en muchas cosas)

Tras la muerte de mi madre supongo que comenzó el descenso a los infiernos. Una vida sedentaria, una pareja estable con la que no tuve hábitos de vida saludables hicieron que mi peso no hiciera nada más que subir y subir hasta que llegué al fondo: era obesa y estaba muy cerca de la obesidad mórbida.

Quiero que quede claro que durante años y años (siendo una adolescente también) había tratado de hacer dieta sin éxito. Empezaba pero en nada lo dejaba, por supuesto que tomé pastillas adelgazantes, intenté no comer, pero nunca pude. Sin embargo, un día, algo cambió. Le pedí unas dietas a una compañera de facultad y perdí 10 kg, cuando recuperé 3 decidí volver a ponerme a dieta y perdí alrededor de 20 kg. Si miro atrás no sé como tuve la fuerza de voluntad, no sé qué cambió en mi. Me gustaría pensar que decidí quererme y dejar de castigarme, pero no es real.

Desde entonces he seguido perdiendo peso y aunque me sobran unos 6kg estoy muy cerca de estar sana, llevo una vida saludable y hago deporte habitualmente pero (jodidos peros) sigo siendo una acomplejada de mierda. Supongo que hubo un momento en el que culpabilicé de todo a mi sobrepeso y esperaba que de manera mágica mis problemas desaparecerían estando delgada y (¡oh sorpresa!) eso no fue así.

Es gracioso como la frustración ha dominado gran parte de mi vida y cómo se me olvida de manera sistemática todo el camino recorrido. Me resulta demasiado fácil y conocido fustigarme. Soy capaz de mirarme al espejo y sentir cierto asco. Me disecciono, me busco fallos, me arrepiento de no haber adelgazado antes, observo con odio mis estrías y piel flácida... pero a veces, con mucho trabajo consigo mirarme con cierto amor.

El no quererme, el no aceptarme, el fustigarme me ha afectado en mi relación con los hombres. En demasiadas ocasiones he permitido que me hicieran daño, he dejado que me pisoteen y he regalado los jirones de autoestima. Cuando te acostumbras a destrozarte ves normal que otros lo hagan, pero necesito parar. Además cuando no te quieres desconfías de quien lo hace. "¿Cómo le voy a gustar? Eso es que confunde sentimientos, que se siente solo, que está triste, que..."

Aquí estoy ahora, intentando mejorar como persona, intentando ser feliz.

Quizás no es un artículo brillante, tal vez no sirva de nada, puede que mañana me mire con odio pero me siento orgullosa del camino recorrido y de haber conseguido terminar esta historia.