Léeme los labiosLéeme los labios

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a la búsqueda

martes 21 septiembre 2010

Divagando voy, divagando vengo.

Pues eso que mientras caminaba tranquílamente pensaba en muchas cosas que tengo en mente, pero no conseguía centrarme en ninguna.

Lo primero que empecé a hacer fue darle vueltas al tema de la huelga. ¿Debo hacerla? ¿La haré? Siempre he sido una persona super reivindicativa, en el instituto y en la universidad no me perdía una concentración con la que estuviese de acuerdo. Pero en este caso algo me falla. Obviamente no me gusta la reforma laboral no me gusta, al igual que odio que haya 5 millones de parados, pero tengo la sensación de fracaso y me siento manipulada por los sindicatos mayoritarios. Aún no sé qué haré, por un lado creo que me sentiría culpable por no ir, pero por otro lado no me siento conforme con hacer uso de mi derecho constitucional. Asi que le daré vueltas hasta que tome una decisión, a ver qué pasa.

Luego estuve pensando en mi viaje, en que Coruña mola mucho, es una ciudad tranquila por la que se puede pasear, con playita, con mucho verde y con los hermanitos del pulpo paul. Me alegro muchísimo de haber hecho el viaje, me ha encantado mi hotel (con multitud de gatitos en sus inmediaciones) A ver si me animo y subo alguna fotillo y os cuento cuando me caí y me torcí el tobillo o cuando me emborraché y casi muero. De Coruña me han gustado sus vírgenes (incluída una imagen de la virgen María embarazada)

He ido caminando y pensando más cosas, pero ahora mismo no tengo fuerzas para nada más.

viernes 17 septiembre 2010

Verde que te quiero verde

Pues estoy en un sitio maravilloso con el rumor de las olas de fondo, un sol maravilloso, un fresquito y ancianos que se acercan a ofrcerte su ayuda sin que tú les digas nada. Eso sí en dos sitios dónde he comido me han tratado regular nada más. Y eso me repatea, el ser yo suepr encantadora y sonreír y que el camarero o la camarera tengan cara de tener un palo metido en el ano me jode de mala manera. Sé lo que es currar de cara al público, y obviamente no siempre he tenido ganas de sonreír pero al menos trato de mostrarme cordial y afable.

En el lugar dónde estoy hay dos gatos (dos super gatos enormes, gatazos, gatatos...) Ayer cuando lo avisté llevaba un pajarraco entre sus fauces. El otro gato es blanco y negro y creo que está un poco cojo, pero me dio esa sensación cuando corría, asi que a lo mejor son cosas mías.

Me duelen las piernas, he estado en un par de iglesias, en un cementario, en un museo... La verdad es que me siento muy feliz

Un saludo on todo el buen rollito del mundo ^_^