Ayer mientras hacía tiempo para irme a comer a casa de mi tia mi padre montó una que hizo que recordase esos años de cuando aún vivía en casa.

Mi padre y su novia habían quedado para comer con unos amigos, mi padre que se estaba vistiendo, reprendió a C (su novia) por haberle dejado unos calcetines aun con la etiqueta puesta por lo que la ordenó, que presta, fuese a por unas tijeras y le quitase dicha etiqueta.

C, como una bala fue a por unas tijeras y ¿qué es lo que pasó? que sin querer cortó no sólo etiqueta sino también calcetines. Cuando ella se lo dijo a mi padre, mi padre estalló en cólera.

Empezó a chillar como un energúmeno, a insultarla, a decirle que era una anormal, que era peor que un niño chico y que no sabía cómo podía haber gente como ella en el mundo.

Y yo ¿yo que hice? Yo me puse a fregar cacharros y a quitarme de enmedio y eso es lo que motiva este artículo.

Vi que humillaban a una persona en mi propia casa y no hice nada, no fui capaz de alzar ni un poquito la voz, huí. En ese sentido, la que sí intervino fue mi hermana que le dijo a mi padre que se tranquilizase y que no chillase.

Supongo que mi padre sigue ejerciendo un enorme poder sobre mi, aunque tenga 24 años y ya no sea esa niña de 10 años que se cagaba de miedo cuando mi padre chillaba. Tal vez, sólo tal vez, es que las cosas nunca han cambiado.