Asi es como se llama la gatita de unos tres meses que me encontré y recogí el viernes. La vi trotando despreocupada, me dió pena y me la llevé a casa. Me muevo entre la pena de que se hubiera muerto y la preocupación, porque en mi casa no se puede quedar indefinidamente.

Tener un animal es una responsabilidad y además es caro (y para muestra el sablazo de la operación de mi gata mayor) y el hecho de haber traído a Tina (en honor a Tina Turner porque no os lo vais a creer pero es negra) me agobia, me agobia porque sé lo que supone.

En líneas generales estoy bien, aunque ha sido volver al trabajo y que me salga una calentura y me empiece a doler la garganta.

Pronto subiré fotos de Tina por si le encuentro un hogar.

Besitos desde el cielo de los gatos.