Esta mañana mientras iba a casa de mi jefa pasé por un cesped y había un gatito reposando sobre él. Tenía los ojos entrecerrados mientras la mañana se desperezaba en su pelaje.

Pensé en que era muy fácil alegrarme el día, pensé en lo bonito que sería llevármelo a mi casa y seguí mi camino.

Cuando he vuelto de casa de mi jefa iba a cruzar cuando en mitad de la carretera he distinguido su suave pelaje blanco. Y me han entrado ganas de llorar.

A lo mejor soy tonta, a lo mejor debería pensar que es sólo un bicho, un bicho que además no era mío, pero pienso en ese bichito chico y me entran ganas de llorar.