Léeme los labiosLéeme los labios

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martes 12 mayo 2015

Cuentos Modernos

Érase una vez un barquito chiquitito, o no, había tres cerditos, espera que me lío, en un lejano reino...

Los cuentos, esas mentiras que tratan de enseñarnos cosas, como cuando nos dejan y nos dicen "no es por ti, es por mi" o esos "que gracioso es tu bebé" incluso "valoramos tu trabajo pero (...)" ¿Dudáis de las enseñanzas de los cuentos del día a día? No deberíais porque aprendemos que el ser humano es mezquino, cobarde y egoista. Ahora vendrán las hordas de optimistas protestando, que sí, que hay gente maravillosa, pero incluso la gente maravillosa actúa de manera mezquina, egoista y cobarde. Somos así, nos equivocamos, la cagamos... nos entra el miedo y pasa lo que pasa.

Ojalá fuera un gato, a ser posible con botas y un final feliz

viernes 8 mayo 2015

Lo Recuerdo

Es curioso como soy incapaz de recordar nombres, caras o dónde aparqué el coche pero soy incapaz de olvidar detalles, como el frío que hacía cuando ella murió o de la sensación de la lluvia sobre mi piel cuando él me pegó. ¿Será que cuando el corazón recuerda la cabeza no lo puede olvidar?

En mi vida he tomado muy malas decisiones, supongo que la peor fue sentirme una mierda y permitir que me confirmasen mis peores presentimientos. Me sentía mal y me convencieron de que era una mierda y de que no me merecía nada bueno.

No quiero hablar de culpa, pero sí de responsabilidad. Yo no estaba bien y dejé que se acercase a mi alguien que no estaba bien y que necesitaba hundirme para sentirse mejor. Yo sabía que eso iba a acabar mal y acallaba mi vocecita interior que me gritaba que más me valía no verle enfadado. Disculpaba sus actitudes, madre muerta de cáncer, padre que no ejercía como tal desde la viudedad... sentía su pena, sentía su dolor, empatizaba con su situación y disculpaba, disculpaba y disculpaba y al final salí muy mal parada.

Hay momentos en la vida que son definitorios, momentos en que por muy destrozada que te sientes, por muy oscuro que lo ves todo, hay una lucecita, que no viene de fuera, viene de dentro. Probablemente es amor, el amor de tu madre, de tus hermanos y de tus amigos, es tu escaso amor propio que te dice que no. Que no te mereces lo que ha pasado, que no te mereces sentirte una mierda y que no sabes por qué te quedaste al lado de alguien que día a día te empequeñecía pero eso no tiene importancia.

Los errores siempre se pagan y por desgracia el mío no se saldó sólo con el dolor físico. Cuando uno cae tan bajo hay cicatrices que tiran en los cambios de tiempo. Cuando conoces a alguien te preguntas ¿cómo será cuando se enfada? te preguntas si debes contárselo a determinadas personas, a determinados chicos ¿en qué lugar te deja haber sido una mierda y haberte dejado pisotear? También hay una parte en la que te planteas que si no lo cuentas, si no lo recuerdas es como si no hubiera pasado, eso le sucedió a otra persona, a alguien muy distinto a quien tú eres.

Moraleja de este cuento: busca la luz