Tú tan Apple y yo tan Windows.

Nuestra historia estaba condenada al fracaso... no podía ser y aún asi lo intentamos. Debatíamos durante horas. Yo te llamaba TaliApple y tú a mi cateta. Veíamos los Piratas de Silicon Valley y luego nos pasábamos días sin hablarnos. El día que murió Steve Jobs tú lloraste hasta la extenuación y dejaste de comer manzanas en su honor. Yo en cambio me pillé un pedal a sidra que acabé vomitando las gominolas estas verdes con forma de manzana.

A veces me pregunto cómo dos personas tan diferentes se sintieron atraídas. Quizás éramos dos náufragos en un mar de soledad infestado de tiburones que se encontraron y pensaron que podían hacerse compañía y quizás encontrar un barquito donde poder sobrevivir. Sin embargo ahora mismo siento que el barco tiene fugas y que la única opción que queda es que me tire al agua para que no nos hundamos los dos.