Léeme los labiosLéeme los labios

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lunes 30 mayo 2011

O

Me hago un ovillo y cierro los ojos soñando con lo que nunca sucederá, borrando lo ocurrido y perdiendo la vida en lo que queda después de mezclar realidad y ficción.

viernes 27 mayo 2011

The rising

Cada nuevo amanecer en el que estamos vivos es otra oportunidad para ser feliz.

viernes 13 mayo 2011

Lupina

Hubo una vez una loba que vivía en el bosque. Era una loba rápida y ágil, estaba integrada en la manada, con dotes de mando. Esta loba un día se paró en un estanque para beber y cuando se vio reflejada en el agua sintió asco. ¿Eso era ella? El impacto fue fuerte, ella siempre había creído ser de otra manera. Se volvió a asomar y entonces empezó a enumerar todas sus fealdades. Su mándibula de abajo no encajaba bien con la de arriba. Tenía cicatrices, una de sus orejas estaba como caída y además tenía calvas en las patas traseras. Era en una palabra horrenda.

No podía dejar de mirarse y de pensar cosas malas, por mucho que a veces hubiera una vocecita que le dijese que era rápida, o ágil o fuerte, eso daba igual porque su aspecto era fráncamente lamentable.

Fueron pasando los días y ella no se movía del estanque, se miraba y remiraba y como hacía días que no comía su aspecto era cada vez peor. Llegado el momento, la loba se sentía desquiciada, asi que se mordió, empezó a darse bocados. La sangre empezó a manar y a medida que se desengraba la tranquilidad iba invadiendo su cuerpo. Había comenzado el fin de sus pensamientos horribles, por fin dejó de escuchar lo horrenda que era. La idea de por fin descansar era tan apetecible, asi que con las escasas fuerzas que le quedaban se metió en las aguas que le habían hecho descubrir la realidad de su lobuna persona.