Léeme los labiosLéeme los labios

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martes 29 enero 2008

Once upon a time

Érase que se era un libro.

Era un libro corriente, ni muy sencillo ni muy complicado; ni muy gordo ni muy fino; ni muy estropeado, ni nuevo. Era un librito de esos que siempre pasan desapercibidos en las librerías.

El libro narraba una historia triste. Era una chica que se enamoraba de un chico. El chico también estaba enamorado de ella, pero su amor era imposible.

Era imposible porque había varios mundos que los separaban y aunque a veces se abrían portales, la distancia que los separaba era demasiado grande.

Por desgracia ese no era el único de sus problemas... porque no eran compatibles. Ella era hija de la oscuridad, del miedo, de las dudas y él era hijo de la pasión, de la luz, de los sueños.

Y esta historia de amor acababa muy mal, con mucha sangre de por medio.

El libro sabía que su historia no era la ideal, que a los chicos les parecía muy sensiblona y a las chicas demasiado triste, pero deseaba que alguien lo tuviera entre sus manos, que unos dedos acariciasen dulcemente sus páginas e incluso que unas lágrimas emborronasen sus letras.

Pero por desgracia el libro veía como día a día para todo el mundo pasaba desapercibido...

¿Cuanto tiempo aguantaría el libro hasta que sus letras se perdiesen para siempre?

lunes 28 enero 2008

Obligarme

Quiero obligarme, quiero conseguir que de mi mente salgan palabras hermosas que conmuevan a la multitud.

No importa si los sentimientos que provoco son risas o llantos mientras sean sinceros.

Pero, de un tiempo a esta parte, el pozo de mi inspiración se ha secado. No soy capaz de escribir nada, y me pregunto ¿es que he perdido la capacidad de soñar? ¿de imaginar? ¿de fantasear?

Cuando sueño, mis sueños son prosaicos, llenos de tonterías, de "si yo fuera rico", de si fuera bella, de quiero una casa en la playa...

Y nadie quiere leer esas cosas, ni siquiera yo...

Lentamente pasan los minutos, las horas, los días y los meses y todo sigue igual, estancado.

sábado 5 enero 2008

Y...

Y ahí estaban, unos pechos redondos, pequeños y firme.

Y ahí estaban, unos brazos hechos para amar.

Y dos cuerpos que se encuentran.

Y dos almas que se tocan, aunque sea durante el breve periodo de éxtasis y placer.

Y un par de ojos que observan con horror la traición plasmada en unas fotos.

Y un corazón que se rompe en mil pedazos de la pena.

Y un alma que desea escapar a un rincón oscuro donde nadie sea capaz de encontrarla.