Lentamente tomó aire, deseando sentir el olor de la mañana en su cuerpo. El aire la penetró, de una manera dulce y la embriagó...

Se levantó de la cama y se acercó lentamente a la ventana, dejando que el frío suelo le lamiese los pies... haciéndola sentir viva.

Miro por la ventana sin ver nada más que las sensaciones que la embargaban, sin sentir nada más que los rayos que hacían que su vientre despertase...

Otra profunda respiración, y otra... otra más explotaría.

Estaba cansada, mucho, de la rutina, de la tristeza y debía romper con todo pero no sabía cómo.

A lo mejor es que no había manera de escapar