Léeme los labiosLéeme los labios

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jueves 20 abril 2006

Una historia de amor

Este es un cuento, sobre una mano que se enamoró de una espalda.

La espalda se encotraba desnuda, era una espalda interesante aunque no estuviese tostada por el sol, era una espalda graciosa con más de un lunar.

La mano se acercó a la espalda y para presentarse decidió pasear las yemas de sus dedos por su amada, no quería ser muy brusco. Sus dedos recorrían a su amada, de arriba a abajo, de izquiera a derecha, en diagonal y haciendo círculos y toda clase de figuras geométricas.

La espalda poco a poco empezó a confiar en su pretendiente, se movía a su compás y reclamaba conocerle más y más profundamente. Ya no se conformaba con sus dedos, le quería a él, todo él. Quizás no le amaba, pero si amaba ese calor que se producía cuando ambos se tocaban.

La mano poco a poco se fue cansando, no importaba ya que la espalda se hubiera abierto como una flor en primavera, nada importaba ya y como la mano no sabía como despedirse dulcemente de su amante decidió simplemente irse.

La espalda cuando dejó de notar esa dulce ternura se encongió y lloró y desde ese día no dejó que ninguna mano osada deslizase sus dedos por ella.

Iris

Quien busca sueños encuentra realidades

domingo 9 abril 2006

Algo no va bien

gota de lluvia en fondo azul Algo no va bien y no estoy muy segura de lo que es.

Me miras te miro, te miras, me miro y no encuentro la solución al acertijo de tu actitud.

Si algún mal te hice, no habrá palabras en el mundo que sirvan para pedirte perdón; si no estuve a la altura cuando me necesitaste no habrá manos suficientes en el mundo para acariciarte.

Y mientras pienso en las posibles faltas cometidas siento que te vas y no sé cómo retenerte, quizás... quizás tenga miedo de perderte