Siempre he sido una persona con exceso de pensamientos. Me salen por las orejas, además no tienen porqué ser coherentes, divertidos o inteligentes, son ideas, a veces absurdas, irracionales y emocionales. El problema es que últimamente pienso más y peor, me cuesta concentrarme y centrarme. Estoy en un momento de mi vida en el que yo ya no me veo capaz de hacer algo como aprender un nuevo idioma o sentarme a escribir como antes. Quizás es el momento de volver a entrenar mi mente.

Buenas tardes, cochinillos del averno.