Siento si últimamente escribo poco, como siempre estoy hasta arriba de curro y como siempre he tenido movidas varias pero en mi escaso tiempo libre me he bebido la primera temporada de Chicago PD. Yo sé que vosotros recordáis mi amor por los bomberos de Chicago, pues bien, ahora también me motivan sus policías. La verdad es que es un mecanismo sencillo, si los bomberos son chicos buenos que se meten en líos, los polis son chicos malos que hacen el bien. En el fondo son series que me hacen bien al alma (quizás un poco exagerado) pero los malos pagan y los buenos se libran, y eso, mola.

Así que mientras me frustro en el curro, cuando llego a casa y encuentro un ratito, me pongo mi ficción americana ambientada en un lugar que conozco y disfruto de mi evasión. Por cierto, mi cuerpo favorito sigue siendo el de bomberos ;)