Casi os quedáis sin Eriwen. El pasado uno de Mayo iba yo dirección la playa (para un festivo que libro) cuando me dieron por detrás. Qué dolor, que situación, que miedo y que absurdo todo. Un despiste es lo único que hace falta para dejar un coche escoñado y a sus tres ocupantes con un latigazo cervical.

Podría haber sido peor. El de delante frenó, yo frené y el de atrás no. Si no hubiera dejado la distancia de seguridad me lo hubiera comido. El niño que viajaba con el señor que me empotró podría haber resultado herido. Y aunque todo es una mierda no dejo de pensar que todo podría haber sido peor.

Supongo que lo importante es que estoy viva para contaroslo.