Te cuelas en mis pensamientos con esa manera que tienes de mirarme.

No lo puedo evitar, eres más inadecuado que yo e inoportuno como la lluvia en una boda, pero me atraviesas con esos rayos que tus pupilas envían a través de tus ojos enmarcados por espesas pestañas.

Dedicaría días enteros a alabar tus ojos y tus miradas pero no debo igual que callo todas esas sonrisas que me provocas porque el destino ha marcado nuestros desencuentros.