¿Dónde están esas manos que harán que me derrita? ¿Por qué se esconden los labios que morderé? Mi mente fantasea con la idea de unos dedos recorriendo mi cuerpo, mis rincones, mis sueños, mis fantasías hasta que arquee la espalda. Deseo es la palabra clave, provocarlo y sentirlo.

Cierro los ojos y siento que si me concentro puedo llegar a sentir una boca posesiva sobre mis labios, mordiendo mi cuello, descubriendo la sensibilidad de mis pechos y haciendo que pierda el aliento a cada momento. Mi respiración se agita, abro los ojos y la magia se va. Estoy sola y me doy cuenta de que me he estado mordiendo el labio.

¿Dónde estará ese hombre que me hará ser la mejor chica mala del mundo?