Pasen y vean, la mujer que que está frente a ustedes tuvo una vez esperanzas, dicen que amó y que una vez fue feliz. Lo que queda son los restos, una carcasa vacía que se mantiene gracias al cinismo y al hartazgo. El cuchillo que la mató lo blandía un buen hombre que no quiso estar a su lado en los malos momentos.