Léeme los labiosLéeme los labios

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jueves 13 diciembre 2012

5, 4, 3, 2, 1, 0....

Despegando hacia el abismo.

¡Calefactor, te elijo a ti!

Hace frío, qué raro, sólo estamos en Diciembre, pero más allá de la sensación térmica mi corazón se ha escarchado y no nos engañemos, las cosas escarchadas (como las repugnantes frutas escarchadas) no les gustan a casi nadie.

Mientras a mi alrededor pasan cosas buenas, como amigas que encuentran trabajo o el amor verdadero, a mi me han dicho que estaré de baja 6 semanas más, una fiesta ¿eh?. Por suerte me han quitado la escayola, eso sí, pero la idea de estar hasta el 22 de enero con esta especie de zapatilla ortopédica me hace ligéramente infeliz, soy asi.

Yo tengo un problema (o muchos) y es que suelo esperar más de lo que debería de la gente y es treméndamente agotador llevarse una decepción tras otra y cuando es con la misma persona acabas hasta el cipote. Y sí, sé que la solución es no esperar nada de nadie, pero aún no he conseguido capar esa parte de mi y me gustaría, porque me ahorraría muchísimos quebraderos de cabeza. Siempre digo que las personas siempre tienen la infinita capacidad de sorprender y a veces hasta para bien. Pues ya va siendo hora de que alguien (además de un colega de málaga que creo que me mete cuello) me dé una sorpresa agradable.

Es extraño, pero de un tiempo a esta parte me cuesta muchísimo hablar las cosas, no sé, me siento derrotada y muy cansada. ¿De qué va a servir que diga nada?