Es gracioso como este blog ha acabado siendo un lugar donde vomitar sentimientos y que ahora mismo me sea tan complicado verbalizar lo que siento. No sé si es que acabo de salir de trabajar, que llevo tres días durmiendo mal, que ha diluviado o que, pero esto es una mierda. Me gustaría que ciertas personas se pudieran meter en mi corazoncito y que sintieran lo que yo. Que fueran capaces de empatizar y darse cuenta.

¿Nunca habéis tenido la sensación de que el precio que se exige para que todo vaya bien es meter todo lo que uno siente en una bolsa y enterrarlo junto a las necesidades, los anhelos y las ilusiones? ¿Hasta qué punto valen las palabras y hasta qué punto los hechos?