En la vida hay veces que hay que asumir las pérdidas, levantarse de la mesa de juego con toda la dignidad del mundo e irse para casa. Es ese momento en el que ves claro que no vas a recuperar lo perdido y que si te quedas la cosa sólo puede ir a peor.

Probablemente muchas personas estén en un momento asi ahora mismo, maldiciéndose por haber entrado en ese casino si no sabían jugar, cagándose en Dios por lo perdido y planteándose si de verdad es la mejor opción. Es sin duda el peor momento, el de los "y si" "¿y si aguanto un poco más?, ¿y si cambia mi suerte?, ¿y si he estado perdiendo el tiempo?"

Pues señores, yo creo que me retiro de esta mesa y me voy a casa a dormir.