Sabes que te conviene hacerme caso, porque aun intentando condenarte al destierro, te salvo y te rescato de los viernes en los bares donde hay carne fresca siempre puesta en venta en mal estado.

Si no lo sabes, lo intuyes, que soy como Bilbao, que lo mismo sale el sol que caen chuzos de punta. Intento pensar que es parte de mi encanto, porque si pensase de otro modo acabaría colgada de algún árbol creado por mi poderosa imaginación. Suena una canción que me recuerda a ti y pienso en que soy imprevisible hasta para mi. No hago promesas porque sé que las acabaría rompiendo todas. Lo que te puedo garantizar es que será divertido, espero que para los dos. También quisiera ponerte sobre aviso, esto no va a ser una canción y yo no soy una de esas muchachas a las que estás acostumbrado.

Al final no sé si acabarás maldiciendo tu buena suerte.