Pues sí, la regla vino el jueves dejándome en un estado de llorera que me duró poco puesto que el viernes en el trabajo tuve un día horrible. No es sólo que la cosa fuese mal porque se estropeó algo sino que las cosas se hicieron totalmente mal y como siempre los que pagamos somos los mismos. Por la noche hablando por teléfono me dio un pinchazo en el cuello. Pinchazo que he tenido bajo control más o menos hasta ayer. Ayer me reincorporé al curro después de haber librado lunes y martes y casi muero. Me empezó a molestar el cuello, cada vez más y más hasta que el dolor se empezó a extender a la espalda. Al final tuve que ir al servicio médico, me toqueteó un poco y me dio un valium para que pasara la noche. Y la he pasado, pero ahora mismo parezco un clic de playmobil,

Soy muy mala enferma, cualquiera que me conozca lo sabe. Sufro una regresión a la infancia, deseo que me contemplen, que me mimen que me cuiden y que me arrullen. Deseo convertirme en el ombligo del mundo y me doy mucha penita de mi misma.

Y mientras espero que llegue a mi vida un Doctor (soy una friki del Doctor Who) que me quiera, me cuide y me mime, trato de quererme, cuidarme y mimarme a mi misma. No me queda otra, porque además día a día pierdo un poquito más la fe.