Estoy intentando pensar algo para poder escribirlo. Ahora mismo me siento como un gato intentando expulsar una bola de pelos sin éxito, lo único es que yo intento expulsar algo de dentro y no sé que es (pelos no) Es como si me costase hacer la digestión de un pensamiento, el problema es que no sé identificarlo y ya entro en paranoia pensando que a lo mejor simplemente ha sido la suma de varios factores (privación de sueño + curro + celebraciones + ola de calor)

Asi que he cogido me he plantado frente al ordenador e intento ordenar pensamientos y sentimientos. Por ejemplo ayer pensaba en cómo muchas veces llevamos a nuestro cuerpo a su límite. En mi caso ha sido la privación de sueño. Dormir 6 horas en 48 horas por ejemplo. Sé que tengo excusa, mis horarios locos y el calor, pero no es sano. Y el problema no es sólo que llevemos a nuestro cuerpo al límite si no que hacemos lo mismo con nuestra mente. Jugamos con ella, la maltratamos y al final acabamos tan agotados y confusos que no sabemos qué es lo que queremos ni cómo conseguirlo.

Disfrutar, ser feliz, reír, confiar... esos verbos suenan genial y probablemente si lo has leído en tu casa habrás sonreído, porque es lo que queremos todos, quizás es que nos perdemos a la hora de conseguirlo.