Léeme los labiosLéeme los labios

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jueves 9 junio 2011

I believe I can fly

Me alegro de la felicidad de mis archienemigos y no es porque sea una santa, es porque mientras ellos estén bien a mi me dejarán en paz y estarán fuera de mi vida.

Hace poco recordaba cómo en este blog cierta persona se dedicó a insultarme, no sólo aqui si no a través de otros medios y no borré los mensajes y recordándolo me he preguntado ¿por qué? ¿Por qué permití que se me insultase en mi propio blog? ¿por qué no los eliminé?

La respuesta no es fácil, pero creo que tiene que ver con el hecho de que me sentía culpable, pero no por lo que esa persona pudiera (o pueda aun hoy) pensar. Me sentía mal por haber dejado en la estacada a alguien que creía que me necesitaba. Sentía que yo era la útima opción y que le había abandonado, por eso acepté el castigo de ser insultada, puesto que había sido mala, me lo merecía.

Hoy actuaría de otra manera, al menos borraría los insultos, creo que eso es bueno y que significa que me quiero más hoy que hace dos años. Lo cachondo del tema es que pasé de Málaga a Malagón, pero esa es la historia de mi descenso a los infiernos. De todas formas, quiero creer, que tuve que tocar fondo para poder coger impulso y un día quizás volar.

A todas aquellas mujeres

A las mujeres, señoras y señoritas, chiquillas y maduritas, niñas y abuelas que acceden a mi blog buscando la respuesta a la pregunta "¿Qué quieren los hombres?" he de decirles que no lo sé. Un hombre de verdad a priori querrá una compañera, de juegos, sexual, de vida, una amiga, alguien con quien recorrer un camino y superar adversidades, alguien a quien amar.

Los niñatos probablemente querrán un entretenimiento, un rato, algo con lo que jugar al gato y al ratón. Pero no lo sé y sinceramente no lo quiero saber. No soy yo quien deba hablar de las relaciones humanas, he cometido muchos errores de juicio, aunque al final me queda una sensación de tener razón en el fondo.