El mundo sigue girando, nos pongamos como nos pongamos. Da igual cuanta dicha o dolor sintamos, no importa lo que deseemos, porque sigue amaneciendo y la vida pasa. Pasa aunque nosotros nos empeñemos en no vivirla. A veces creo que la capacidad de adaptación del ser humano puede llegar a ser una condena, porque somos capaces de sobrevivir en las peores condiciones y es eso, supervivencia, pero no es vida.

Hoy me duele la gargantita y ando cansada de una semana de trabajo de mierda donde mis condiciones laborales se han visto sensiblemente perjudicadas. Ahora mismo me pueden cambiar de un día para otro mi turno. Si a priori yo trabajaba de mañana puedo pasar a trabajar de noche. O si trabajaba 5 horas puedo trabajar 4 horas más.

Por supuesto que no me considero una superviviente, tengo un trabajo que me paga facturas y caprichos y estoy sana y mentalmente equilibrada, pero a veces acuden a mi mente reflexiones.