Acabo de volver tempranamente de un cumpleaños, hemos tapeado y después nos hemos ido a una disco y yo he decidido volverme. Ha habido un momento en que me he sentido fuera de lugar asi que huido y como las ratas he abandonado el barco.

Ahora mi gata ronronea sobre mi y yo intento planear un poco mi día de mañana y sin embargo mi mente se despista pienso en la cantidad de cenicientas que hay que esperan a su principe azul, uno que jamás llegará porque no existe. Estar en una conversación donde intuyes que la protagonista que cuenta la historia está enamorada de una persona que no le conviene y que no es su pareja es duro, pero lo devastador es darse cuenta de la ingente cantidad de personas que están con seres que no les llenan por temor a quedarse solos/as.

No soy alguien que tenga mucho derecho a hablar de relaciones, porque creo que he cometido todos los errores que se pueden cometer, pero quizás por eso, ahora mismo tengo la sensación de ver las cosas con una claridad absoluta.

Voy a dormirme sin comprender en absoluto al género humano, y sinceramente me importa una mierda.