Sé que soy un poco desastre y que no os he contestado a los anteriores comentarios, pero lo haré, lo prometo.

La verdad es que están siendo unos días intensos y no en el buen sentido de la palabra. Me he quedado sin un duro, entre gastos previstos e imprevistos, no estoy pasando por un buen momento emocional y además hay mucha gente que quiero lejos, demasiado lejos. Mi abuela está enferma y quiero subir a despedirme, aunque ya no me reconozca.

No me siento perdida, me siento un poco cansada, con una especie de pellizco en el estómago siempre, bueno casi siempre. Ayer por la noche no, por ejemplo. Estuve con mis amigas en la cena de navidad y me lo pasé genial, las horas que estuvimos juntas, dejé de pensar de los escollos que tengo que afrontar y me vino muy bien. Por eso, desde este blog que no leen les quiero dar las gracias, por estar siempre ahi, aunque ellas no lo sepan.