Todo lo que me gusta, engorda, es pecado o mata.

Hoy me quedo en casa, llevo un par de sábados que me quedo tranquílamente en el hogar, eso es porque estoy cansada, el trabajo, el estrés, el frío invernal hace que yo sienta deseos de meterme en casa con la calefacción. El problema es que no sólo deseo un lugar calentito en el que refugiarme, deseo también comer como si no hubiera un mañana. Deseo comer chucherías y comidas poco saludables. Hoy cuando volvia de trabajar he parado y me he comprado frutos secos y gominolas, aún cuando mi tripa dice que no debería consumir esas cosas. Me las he comido todas, no he dejado ni una y ahora (21:00 horas) he ido al día a por unas coca colas y a bichear que podía comprarme para cenar.

Todo lo que me apetecía tenía una insana cantidad de calorías asi que he decidido irme a casa con dos coca colas lights un poco cabizbaja. Ahora sólo he de esconder el teléfono para evitar tentaciones. Y luego dicen que la vida no está hecha para contar calorías, "mecagüentó", pero si es que todo lo rico tiene cosas de las que no se puede abusar, que si tiene sal, que si hidratos de carbono por la noche no, que si por la noche es meor pescadito... Es una pedazo de mierda tener un paladar como dios manda y que te guste todo. Ojalá sólo me gustase el pescado, la verdura y la fruta, pero no, me gusta todo.

Mi gato negro me mira con cara de ternero que merece morir, y se apoya sobre mi, me bosteza en la cara y me olisquea la nariz, la verdad es que de un tiempo a esta parte nos llevamos mejor.

Pasadlo bien, golfillos y golfillas míos.