Asi suena cuando digo "estoy hasta el higo" y la verdad es que hoy me siento especialmente hasta el mismo. A lo mejor no tengo derecho, quizás me doy cuenta de que soy una afortunada pero no disfruto de ello. A veces siento que encierro un mar de tristeza que se desborda con una lágrima.

Tengo ganas de llorar.