Esta mañana he observado que mi capó está lleno de marcas de patitas de una gata. Dicha gata es de una vecina que la rescató de la calle pero que no ha conseguido domesticar. La gata no soporta estar en casa y "la Tricolor" (que es como la llamamos) se dedica a irse de juergota. A mi sinceramente no me importa que se suba al capó, ni lo araña ni nada, pero me resulta gracioso ver las marcas de sus patitas. Una noche me la encontré encima (había aparcado hace poco) y está alli, hecha un ovillito y parecía encantadora. Lo que pasa es que yo no me dejo engañar y sé que no quiere nada conmigo. Sólo me usa para obtener calor. Su dueña quiere que la eche del coche si la veo porque tiene miedo de que otros vecinos no sean tan comprensivos o que piensen que la gata va a estropear su pintura.

Si tuviera que extrapolar alguna conclusión a la vida de los humanos es que todos buscamos sentir "calor", calor humano, no vamos a herir a nadie, pero la gente va a predispuesta a decirnos que no, porque temen ser heridos.

Si las personas confiasen más ¿estariamos mejor? ¿o quizás los primos serían más primos y los malos más malos?