Pues caminaba esta mañana mientras tosía y moqueaba y me he percatado de que llevo un año y un mes trabajando. Nunca había trabajado tantos meses seguidos. Eso hace que me plantee en qué tipo de país vivimos. Llevo trabajando desde los 21 y como mucho había trabajado 12 meses, el resto han sido contratos de 6 y 9 meses. Lo que sucede es que ahora he empalmado (nada fálico) dos contratos seguidos. Lo bueno es que en el que estoy ahora no sé cuándo se acabará.

El trabajo es una de las mayores preocupaciones de quién me rodea, ya sea porque no lo tienen o por las condiciones del mismo. Desde amigas a las que las dan de baja en la seguridad social un par de meses para no hacerlas fijas, pasando por otras a las que las llaman la atención por lo que las cámaras parecen revelar, hasta quién directamente no encuentra trabajo. ¿Trabajar en España es tan complicado? ¿Cuánto paro real hay entre la gente que hace cursos y no aparece en las listas y la que trabaja en la economía sumergida y aparece? ¿Cuál es la solución? Yo creo firmemente que una buena inspección de trabajo que además de vez en cuando sancionase de manera ejemplificante, para todos aquellos que quieran defraudar. Conozco el caso de una chica que trabajaba 10 horas diarías en la hostelería con un contrato de 15 horas semanales. Cuando pidió un mínimo de legalidad fue despedida sin contemplaciones.

Esta mañana he tenido que madrugar para ir a cuidar a mi niña y aunque estoy cansada debido al madrugón y a que no descanso bien por la tos (la voz la tengo mejor) estaba de bastante buen humor. Hoy es uno de esos días en los que se ve el mundo desde unos ojos optimitas.

Es un poco desesperante el no saber cuál es "mi sueño" pero seguiré buscando. Por lo pronto quiero aprender alemán y ya he hablado con una chiquilla, asi que si todo sale bien estaré empezando mi andadura con ese difícil idioma. Además ayer hablé con una chica que tiene una empresa y a lo mejor cuenta conmigo de manera esporádica asi que... se abren puertas, que quizás me lleven al caminito adecuado. Lo que tengo claro es que no me voy a quedar quieta esperando milagros. No es mi estilo.