Se me han saltado las lagrimillas al ver a Iker llorar.

Sé que es un deporte, sé que la crisis no ha desaparecido y que mañana nadie irá a trabajar por mi. Mi vida no ha cambiado en absoluto, y sin embargo, cuando he visto a ese campechano muchachote llorando, me ha entrado un no sé qué por la tripa.

Espero que esto sirva para algo bueno y como algo más que "pan et circus" pero ya se verá.