Cuando comencé este blog hace casi 5 años (bueno, en diciembre hará 5 años) nunca pensé que esto iba a durar tanto, ni que conocería a gente por aqui (a la que tengo mucho aprecio por cierto); jamás pensé que este blog sirviera para hacerme daño y nunca creí que me gustase tanto escribir en él. Pero, vamos por 5 años, me encanta la gente que he conocido por aqui, me han herido a través del blog y disfruto como una enana escribiendo.

En el blog ha habido subidas y bajadas (meses que casi no he escrito y meses que he escrito todos los días) rachas de verlo todo bien y muchas rachas negativas, pero siempre ha sido un reflejo de mi, de mi personalidad y de mi vida. Aunque haya ficción (que está dentro de "De mi cosecha") mi personalidad, las cosas que me pasan lo impregnan todo, quizás por eso me hace tanta gracia comprobar como los primeros artículos versaban sobre educación y como poco a poco esa faceta mía se ha ido diluyendo hasta convertirse en algo anecdótico. ¿Será que soy una ególatra que disfruta contando sus peripecias, sus aventuras y desventuras; sus sonrisas y sus lágrimas? ¿Tal vez sea que no soy tan intelectual como pretendo ser y es todo fachada? ¿O simplemente no debería buscar explicaciones y disfrutar de escribir?

Mi blog es parte de mi, se ha convertido en un diario que cuando me apetece releo y veo cómo he cambiado, como permanezco igual en ciertas cosas, recuerdo anécdotas vividas, sueños, esperanzas, equivocaciones y me lo paso bien. No me quedo anclada en el pasado, lo miro desde el presente, sabiendo que no puedo volver atrás y sin arrepentirme.