"Respira hondo" pienso mientras me pongo a ordenar mi mente.

La llegada al trabajo ha sido caótica, horrible, porque algo que no debia salir mal ha salido. Me agobia la cantidad de cosas que tengo que hacer estas semanas pero no me puedo permitir ese lujo. Tengo que respirar, y ponerme a hacer lo que tengo que hacer. Sin prisa pero sin pausa. Ahora estoy haciendo una mínima pausa, para poner en orden mis ideas, para respirar hondo y analizar qué tengo que hacer y cuál es la manera más rápida para hacerlo.

Ahora mismo me siento ligeramente derrotada porque me abruman las tareas pendientes, porque hay cosas que no sé cómo hacer, porque surgen problemas y hay una parte de mi que desea echarse a llorar y taparse con una manta. Preocuparme no me sirve de nada, ocuparme sí, asi que ahora mismo me pondré a trabajar, intentaré hacer las cosas lo mejor que pueda y lo que tenga que ser será.

Supongo que saldré bien de esta y si no, pues mi contrato se acaba el 30 de junio. Humanamente no creo poder hacer más de lo que estoy haciendo.

Un saludo.