Hoy he llegado pronto a trabajar y me he quedado un rato tranquila en el coche escuchando música y viendo lo aviones pasar. Aprovechando esos minutos de paz y de tranquilidad, esos minutos míos y sólo míos, dónde no hay trabajo ni obligaciones. Esta semana he estado un poco tonta, creo que ha sido una mezcla de síndrome premenstrual y de estrés.

Me ha gustado ver los aviones, me ha traído buenos recuerdos, la verdad es que trabajar en el aeropuerto, ha sido toda una experiencia. Estoy sumamente agradecida por todas las cosas que aprendí allí, además de que conocí a gente maravillosa.

Si alguien me preguntase por esos aprendizajes diría que han significado mucho a nivel personal, es decir, obviamente, valoro el saber lo que sé sobre el mundo de los aviones y creo que eso me servirá en mis futuros viajes (aunque las normativas cambian constantemente) pero sobretodo he descubierto lo duro que es el trabajo de cara al público, lo poco que se suele respetar a las personas que realizan esas ocupaciones, el que puede haber personas que te encanten pero con la que no puedas trabajar, lo importante que es el poder confiar en tus compañer@s y un larguísimo etcétera. Currando en el aeropuerto, crecí, creo que gané en paciencia, aprendí la importancia de ser resolutiva y aunque aun no lo haya aceptado el asumir que yo me equivoco. Odio equivocarme, con todas mis fuerzas, creo que por eso a veces me cuesta hacer cosas nuevas, porque cuando empiezas en algo que nunca has hecho lo sueles hacer mal y te equivocas y yo odio ese sentimiento.

Lo cierto y ello es que he sido una persona muy afortunada en el tema laboral. Desde que terminé la carrera he estado trabajando (más o menos intermitentemente) pero he podido cubrir mis necesidades básicas y mucho más. En la actualidad trabajo en algo que creo que se me da bien, con mis problemas, pero es algo de lo mío que me ha permito conocer a mucha gente, hacer cosas nuevas: elaborar proyectos, incluso de cooperación al desarrollo, dar clases de geriatría e impartir charlas de violencia de género. Ahora mismo estoy preparando incluso una actividad con los scouts, que si llueve no creo que pueda llevar a cabo. En definitiva, que aunque a veces me queje y refunfuñe, a pesar de que a veces me agobie y aun cuando las cosas se podrían hacer de otra manera y obviamente reconociendo que odio que me chillen.

Buenos días mundo.