Desde hace años sostengo que la felicidad no es un destino sino una forma de viajar...

Porque es la actitud adecuada lo que hace que disfrutes al ver un perro tumbado al sol, al escuchar música, al comer un helado, cuando te dicen que sí, cuando te dicen que no, cuando sueñas, cuando despiertas...

Yo aún no he aprendido a viajar de la manera correcta pero no pierdo la esperanza, es lo único que me queda, que si me esfuerzo lo suficiente, al final encontraré el arcoiris.