Vueltas y vueltas en la cama vacía, son las dos de la madrugada y no consigo dormir.

Hace horas que te escribí un mensaje diciéndote que hoy no me pusieras a prueba porque no iba a ser capaz de decir que no.

Y no he sabido nada de ti.

Me queman las entrañas y tengo palpitaciones y la piel me arde, no hago nada más que imaginarme tórridas escenas de sexo...

No quiero consolarme sola, quiero un hombre, te quiero a ti, quiero que me domines.

¿Dónde estás? ¿Por qué no contestas? ¿Cómo apagar este fuego?