Ayer en una cama de matrimonio dormíamos dos gatas y un peluche (de Kitty, que también es una gata)

En el hueco creado entre mi cuerpo y mi brazo izquierdo estaba mi gata negra, ronroneando mimosona, y cerca de mi gata mi peluche...

Fue una sensación agradable, sentir que mi gata me volvía a querer después de tanto tiempo que lleva enfadada conmigo, es como si hiciéramos las paces, somo si intuyese que necesito su amorcito de gata malvada.

¿Yo soy un gato? A lo mejor técnicamente no, pero siempre me han gustado y además he llevado cascabeles toda mi vida (eso no tiene nada que ver peeeeeeeeeeeero)

Nunca he sabido hablar siendo concisa, siempre he tendido a las perífrasis, pero está en mi naturaleza, como ser algo gatuna, buscando mimos, y sacando las uñas con demasiada facilidad, siendo a veces un poco calculadora pero casi siempre actuando por instinto.

Un saludo