Los acordes de una canción de amor guitarrera resuenan mientras me vuelvo transparente.

Escribo sin que nadie me preste atención y me planteo qué coño hago aqui.

Tengo que tomar una decisión sobre a dónde dirigir mi vida, tengo que hacer mi elección, amputarme el pie o dejarme morir por la gangrena.

La culpa no es de nadie, nadie tiene la culpa de amar, ni de no amar, de no saber hacer las cosas...

Algo me dice que debo ir despidiéndome de mi pie izquierdo, cada vez estoy más convencida de lo que debo hacer,

Despídete de mi, quizás, para siempre