Al final todos somos iguales, estamos hechos de la misma pasta y cojeamos del mismo pie.

Al final todos somos egoistas, miramos nada más que por nuestros intereses y sólo nos duele lo nuestro.

Al final todos vemos la paja en el ojo ajeno, obviamos las vigas en nuestra mirada, y somos el ombligo del mundo.

Y el principio del hastio es darse cuenta de esto