Hace doce minutos dejó de ser mi cumpleaños... hace doce minutos.

Con las piernas enrojecidas de un mal día de playa y un ligero dolor de cabeza he pasado mi cumple.

Es extraño ver lo rápido que ha pasado este año y es asombro descubrir que tengo ya 24 años. El tiempo pasa, algunas heridas parecen cerrarse, pero a veces duele, es como un tobillo mal curado, cuando el tiempo cambia duele y mucho.

Suspiro mientras me planteo que debo irme a dormir, mientras repaso las sonrisas con amigos, mientras pienso en lo complicado que es tener cerca a los amigos y en lo afortunada que soy aunque no sepa expresarlo como debería.

Veinticuatro años ya... ¿por qué me parecen tantos?

Miro el teclado e intento ordenar mis ideas, pero estas se escurren entre mis manos, huyen y hacen que piense en la tarta qeu está en la nevera. Una ligera brisa entra y hace que sueñe con una vida un poco diferente. ¿Por qué no existirán los milagros o las hadas madrinas? ¿Por qué las cosas exigen esfuerzo?

Hoy ha sido un buen día, me he sentido arropada, querida y mimada. Hoy me lo he pasado bien asi que muchas gracias a los que habeis estado a mi lado. Gracias por quererme un año más, por aguantarme y por reír y llorar conmigo.