Pues no, la tos no me abandona, ni tampoco la carraspera ni los mocos. Pero no me quejo (¿yo? ¿quejarme? noooooooooooooo)

Durante estos días de enfermedad mis pensamientos han sido sombríos no lo voy a negar. Ultimamente pienso mucho en mi madre, en lo mucho que la necesito ahora. Ahora que estoy en esta encrucijada, ahora que no sé que hacer con mi vida. Hoy que hubiera sido su cumpleaños.

Me he dado cuenta de que intento no pensar en ella y sé que es normal, pero lo hago porque es frustrante necesitarla y saber que no podrá ayudarme. He pensado mucho en ella, en los consejos que me habría dado, creo que me habría dado muchos abrazos y mucho consuelo.

Puede parecer infantil, pero no quiero otros brazos, quiero los suyos.

Para rematar este día me han llamado de mi línea aérea favorita el uno de diciembre empiezo a trabajar.