Soy un poco pupas, lo reconozco, me duele el cuello y la garganta y lo que peor me sienta es ir a trabajar.

Daría lo que fuera por quedarme en cama sin hacer nada, jugando a la nintendo ds y comiendo pasteles.

Por desgracia tengo que ganar dinero... y no hago más que pensar en qué pasará a partir de noviembre...

He estado pensando en la gente buena que me he encontrado. Hablo de gente desinteresada que sin conocerme ha sido capaz de intentar ayudarme.

Por ejemplo una camarera de un bar. Sevilla hace unos cuantos años, voy con mis maravillosos zapatos de tacón cuando se me rompe uno de los tacones.

Horror, no puedo ir caminando a la parada de autobús porque son 20 minutos hasta llegar a ella y 10 minutos hasta mi casa una vez que me baje del medio de locomoción, eso en condiciones normales.

Acababa de llegar al bar donde habíamos quedado y me pedí algo de beber, algo barato puesto que tenía 300 pesetas (por lo que la opción taxi quedaba descartada)

Le pido a la camarera algo y le pregunto si se le ocurre algo para arreglar un zapato y le muestro el tacón que llevo en la mano.

Comenzamos a charlotear y me dice que me paga el taxi (a todo esto los amigos llevaban ya una media hora de retraso)

Me quedé sumamente sorprendida ¿por qué alguien me iba a restar dinero para el taxi, si no me conocía?

La verdad es que el ofrecimiento me llegó m uy hondo.

Por suerte mis amigos llegaron y yo me fui a una marisquería cercana a cargarme el otro tacón (antes lo había intentado golpeando el zapato contra algo que no recuerdo que es)

En la marisquería tuvieron que coger un martillo si no recuerdo mal...

Fue una noche interesante =)