Lo que me encanta de madrugar es que cuando voy por las calles vacías hacia el curro con mis cascos puestos puedo canturrear de manera ridícula.

Me gusta la música, me gusta cantar, cuando estoy sola y nadie se puede burlar. Me gusta dar saltitos por mi casa mientras preparo la mochila y sintiendo la música, da igual la calidad en ese momento, es música y creo que no pienso.

Mientras pasan las canciones yo estoy vestida y peinada y con gran dolor me acerco a la fuente de mi dicha para apagarla e introducirme en un mundo gris. Un mundo donde yo no canto bien, donde las cosas parecen un poco más feas y donde la verguenza me atenaza.

Musicales saludos